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Inicio Unidad Académica INGRESOS 2017 U.N.C ALGUNOS CONSEJOS A TENER EN CUENTA EN LA FORMA DE ESTUDIO
17 | 01 | 2018
ALGUNOS CONSEJOS A TENER EN CUENTA EN LA FORMA DE ESTUDIO Imprimir

INTRODUCCIÓN
Las oposiciones se aprueban estudiando; debe tener presente durante toda
la preparación esta idea fundamental. Normalmente, el número de aspirantes es
mayor que el número de plazas, lo que asocia oposición con competencia; su
objetivo deberá centrarse en estar entre los mejores candidatos, en el grupo
de los que superan la prueba selectiva. Si quiere lograrlo deberá trabajar en
serio, estudiar más que la mayoría de aspirantes que compiten con usted. A
medida que pasen las semanas, dedique cada vez más tiempo al estudio, tiempo
que inevitablemente deberá restar de otras actividades.
Preparar oposiciones requiere una actitud psicológica fuerte para no caer en
el desánimo, para aguantar día tras día la rutina de la preparación. Mantener
contactos con otros opositores le ayudará a no sentirse solo, entablándose una
relación de ayuda recíproca muy beneficiosa. Piense, además, en los momentos
de flaqueza en los beneficios que representará para usted aprobar la
oposición.
El estudio, como cualquier otro oficio, tiene una serie de instrumentos
(herramientas) y técnicas (métodos) que hemos de conocer y utilizar para que
sea una tarea eficaz y agradable. No se trata sólo de estudiar mucho, sino de
estudiar bien; para ello es necesario un método de estudio adecuado que nos
permita obtener el máximo rendimiento de nuestras capacidades. A
continuación le ofrecemos unas normas y consejos que pretenden ayudarle a
estudiar mejor. Aplíquelas a su estudio diario hasta que se conviertan en un
hábito, en su forma de trabajar. Verá cómo, poco a poco, consigue unos mejores
resultados y con menos esfuerzo. Aunque estas normas están redactadas de
forma genérica, dado que se dirigen a un grupo heterogéneo de personas y
oposiciones diferentes, muchas de ellas le resultarán provechosas. I.
FACILITADORES DEL ESTUDIO
1. LUGAR DE ESTUDIO.
Para favorecer la concentración, facilitar el rendimiento y evitar al máximo la
fatiga, es necesario un lugar de estudio adecuado. Una habitación o mesa de
estudio sencilla, alejada del ruido y de otras personas, lo más aséptica posible,
es la más adecuada para estudiar.
1) Características
a) Fijo: el lugar de estudio ha de ser siempre el mismo y. a ser posible,
dedicado exclusivamente a estudiar. El estudiar cada día en un lugar
diferente hace que disminuya el rendimiento, puesto que favorece las
distracciones, retarda la concentración e impide un verdadero hábito
(necesidad inconsciente) de estudio. Como quiera que dedicará muchas
horas a estudiar, acondicione un lugar para hacerlo y trabaje siempre allí.
b) Individual: es bueno un lugar de estudio para cada persona. Si ha de
compartirlo, procure distribuir el tiempo para no coincidir con otros y, en
toco caso, evite estudiar cara a cara.
c) Ordenado: tanto el lugar como el material de estudio han de estar en
orden. Ello implica que cada cosa ha de estar en su sitio, que no se
mezclen distintas materias y que esté todo perfectamente localizable. Es
decir, un orden propio que permita localizar con facilidad y de forma
inmediata cualquier elemento que podamos necesitar (libros, apuntes,
ejercicios, etc.).
Para evitar interrupciones y distracciones innecesarias, ponga al alcance
de su mano todo lo que vaya a necesitar durante la sesión de
estudio antes de sentarse; coloque sobre la mesa sólo el material que va
a utilizar, no todos los libros, apuntes, etc. Evite levantarse e
interrupciones innecesarias.
2) MOBILIARIO:
a) Mesa: ha de ser lo suficientemente amplia como para poder colocar sobre
ella el material de estudio.
b) Silla: ha de favorecer una actitud activa; por tanto, debe permitir una
postura erguida y no demasiado cómoda, ya que la tensión muscular
facilita la actividad mental. La mejor silla es la que permite mantener la
espalda vertical (silla con respaldo recto y lo más alto posible) y, a la vez,
cambiar de posición. Su altura ha de ser proporcional a la de la mesa;
que los codos formen ángulo recto sobre ella y los pies permanezcan
planos sobre el suelo (postura de 4), permitiendo escribir con comodidad.
c) Estantes: permiten tener los libros y apuntes ordenados, clasificados y
a la vista. El lugar más adecuado para colocarlos es justo encima de la
mesa o al lado de ella, ya que permite ver y coger material sin necesidad
de levantarse. También ayuda un tablero de corcho en la pared en el
que podemos colgar el horario de estudio y clases, fechas importantes,
cosas que debemos recordar, tareas que nos encargaron en el Centro de
Estudios, etc.
3) CONDICIONES AMBIENTALES:
a) Iluminación: ha de ser suficiente y bien distribuida, evitando resplandores
o contrastes agudos de luz y sombra. La luz más adecuada es la natural,
evitando que incida directamente en los ojos. Si la luz ha de ser artificial,
hemos de combinar una iluminación general de la sala (lámpara de
techo) con una iluminación local que incida directamente sobre el
material de estudio (lámpara de mesa o flexo con luz azul —«luz de
día»—. Para evitar sombras es conveniente que la luz entre por el lado
contrario al de la mano con que escribimos e incida directamente sobre el
papel.
b) Ventilación: hemos de ventilar frecuentemente la habitación para
renovar el aire. En un lugar cerrado disminuye el nivel de oxígeno y
aumenta el de anhídrido carbónico, lo que producirá una mayor fatiga y
somnolencia, dolor de cabeza, e, incluso, mareos. Los ambientes
cerrados y mal ventilados impiden que el cerebro trabaje con el máximo
de eficacia, Cuide este aspecto, especialmente si es fumador.
c) Temperatura: procure un ambiente agradable que permita mantener
con facilidad la temperatura corporal; la temperatura ideal oscila entre 18
y 22 grados, con una ventilación suficiente. Demasiado calor incita al
sueño y el frío dificulta la concentración.
d) Distracciones: elimine las distracciones o motivos de distracción y, por
tanto, evite lugares de paso o ruidosos para estudiar. El silencio
favorece la concentración. En general, no es aconsejable estudiar con
música; en todo caso, clásica a muy bajo volumen, v nunca música con
letra.
2. HORARIO DE ESTUDIO.
Está más que demostrada la necesidad de estudiar de forma planificada, de
manera constante y ajustándose a un horario (similar a los hábitos de trabajo
impuestos por la sociedad). El trabajo eficaz para aprobar las oposiciones es el
que se hace de manera regular y continuada. Hay que tener en cuenta que las
principales limitaciones de la eficacia en el estudio son:
La desorganización (del tiempo, del material, del espacio, etc.), que supone
descuidos, falta de planificación del tiempo y, en definitiva, irresponsabilidad;
La inconstancia en el trabajo privado o en la asistencia a clases;
La superficialidad: hacer las cosas para salir del paso, para cumplir sin más
(asistir a clases como un mero espectador, leer de forma pasiva, atender más
a cómo dice las cosas el profesor que a lo que dice, etc.);
La distracción por falta de concentración: si hacemos las cosas
superficialmente perdemos el tiempo, rendimos poco y nos cansamos
excesivamente; las distracciones dependen, generalmente, del desinterés o
de una mala comprensión de lo que se estudia (cuando lo que se lee o se
escucha sólo se ve o se oye, sin buscar su significado, su sentido).
Todo buen opositor debe planificar el tiempo de estudio; de no ser así,
perderá mucho tiempo y eficacia. El confeccionar un horario le ahorrará
esfuerzo y tiempo: sin él perderá mucho tiempo indeciso en determinar qué va
a estudiar, cuándo lo hará, qué material utilizará, etc. Se trata de hacer cada
cosa en su momento, con regularidad: clases, estudio privado, deporte, ocio.
Para elaborar su horario de estudio debe considerar los siguientes aspectos:
a) Confeccione su horario a partir de las horas fijas (trabajo, comidas,
dormir, clases, otras actividades, etc.), procurando aprovechar todas
las que le queden libres, aunque sean breves espacios de tiempo.
b) Se recomienda como mínimo una hora de estudio por cada hora de
clase, aunque ello dependerá de las dificultades que la materia tenga
para usted. Ello implica, al menos, dos o tres horas de estudio
privado diario; intente estudiar el mayor tiempo posible y recuerde la
importancia de estudiar un poco más cada semana, cada mes.
c) Dedique a cada asignatura un tiempo proporcional a su dificultad e
importancia de cara a aprobar la oposición.
d) Distribuya el tiempo de estudio personal por materias concretas. Es
decir, no basta poner: «estudio de 6 a 9»; hay que tener claro, por
ejemplo: de 6 a 7 Seguridad Social, de 7 a 8 Derecho, de 8 a 8'3G
Gestión Financiera, de 8'30 a 9 Psicotécnicos, etc. Evitamos dudas
sobre qué estudiar, no dedicaremos más tiempo a las materias más
fáciles o agradables y distribuiremos mejor el tiempo dedicado a cada
asignatura: es mejor estudiar cada materia en varias sesiones
cortas a lo largo de la semana, que un solo día en una sesión
larga.
e) No ponga juntas asignaturas similares. Procure alternar las materias
de manera que sean diferentes las que estudie seguidas. Por ejemplo.
Derecho. Psicotécnico, Seguridad Social, Gestión Financiera, etc. f) Las sesiones de estudio para una misma materia no deberían
exceder de hora y media seguida, salvo en caso de examen. Es
bueno un pequeño descanso y, luego, cambiar de materia o
actividad, dejar de estudiar y hacer tests, deberes, etc.1.
g) Procure estudiar cada día las materias que le explicaron en clase, lo
más cerca posible de la explicación. Si no asiste a clase, estudie todas
las materias a diario.
h) Dedique un tiempo al repaso: cada día. antes de acostarse, dedique
que un tiempo a refrescar lo estudiado durante el día y en sesiones
anteriores.
i) Es imprescindible dedicar a diario un rato a distraerse, hacer ejercicio,
etc.. aunque posiblemente esté de mas recordárselo.
j) Estudie siempre a las mismas horas. Estudiar siempre a la misma
hora y en un mismo lugar favorecerá el nivel de concentración y el
rendimiento, ya que irá creando en usted un hábito, una necesidad
inconsciente de estudiar.
k) Procure ser rígido con la planificación. Cumpla el horario hasta crear
un hábito, haga que las horas dedicadas a estudiar sean inamovibles.
Confeccione un horario de estudio semanal y póngalo por escrito;
colóquelo en un lugar visible y cúmplalo a rajatabla. Si le falta tiempo
para estudiar lo previsto, amplíe el tiempo dedicado a estudiar; si le
sobra tiempo, aprovéchelo para repasar, contestar cuestionarios,
elaborar preguntas, etc.
l) Asegúrese de que estudia un número de horas suficiente como para
aprobar la oposición, sin agobios y prisas de última hora.
m) Estudiar cansa, por tanto, descanse cuando deje de estudiar (entre
materia y materia) y cuando se sienta agotado. Para descansar, cambie
de actividad intelectual o haga un cambio mental total, procurando
relajar los músculos y los sentidos, o, simplemente, esté un rato sin
hacer nada.
Un posible horario de estudio podría ser:
TIEMPO ACTIVIDAD
45' - 1 hora Estudio de una materia que le resulte agradable o fácil.
5' - 10' Descanso.
1 hora - 1 hora 30' Estudio de la materia más difícil.
10' - 15' Descanso.
30' - 45' Estudio de la materia más fácil: hacer ejercicios o tareas
para clase; revisar los temas a estudiar el día siguiente,
responder cuestionarios, etc.
_ - _ Fin de la sesión de estudio
. Insistimos en que es fundamental estudiar cada día todas las materias.
El estudio diario debería constar de los siguientes momentos:
a. Confección de unos buenos apuntes lo más cerca posible de la
explicación, si asiste a clases, o durante la sesión de estudio privado.
b. Estudio de la materia prevista para el día en la planificación:
i. Comprensión perfecta
ii. Memorización
c. Realización de tareas: síntesis, preguntas, peticiones del profesor,
etc.
d. Repaso, revisión de lo que estudiará el día siguiente.
e. Repaso de lo estudiado en el día de hoy y lo que corresponda, en
función del calendario de repasos, de días anteriores.
Procure estudiar así toda la semana.
3. CONDICIONES FISIOLÓGICAS.
Para poder alcanzar el máximo rendimiento intelectual, hay que procurar
estar en buena forma física. Dentro de los elementos materiales que
favorecen e incitan al estudio destacamos:
a) Ejercicio físico: es básico siempre que no resulte agotador. Es preferible
que sea regular (cada día un rato) y no esporádico e intenso. No ha de ser
necesariamente competitivo, puede ser meramente relajante: andar, correr, ir en
bicicleta, nadar, etc. Preparación mental y física van juntas y el relax físico (nos
centramos en el deporte y olvidamos los problemas cotidianos) es el mejor modo
de evitar el cansancio intelectual y una angustia excesiva.
b) Sueño: por lo general, el hombre se pasa durmiendo una tercera parte de
su vida. Dormir es imprescindible para el descanso y constituye el principal
alimento de las neuronas. Normalmente, es necesario dormir 8 horas cada día;
aunque hay diferencias individuales que oscilan entre seis y nueve horas. Lo
ideal es dormir 8 horas: menos, produce cansancio, fatiga física; más, produce
indolencia, pereza. El hecho de despertar significa, habitualmente, que se
durmió lo suficiente.
El sueño acostumbra a ser cuestión de ritmo fisiológico; por tanto, lo favorece
el acostarse y levantarse siempre a la misma hora. Dicen que para dormir bien
hace falta tener el estómago ligero, la conciencia tranquila y los pies calientes.
De todos modos, es bueno evitar una fatiga excesiva y dedicar los momentos
anteriores a acostarse a actividades relajadoras que favorezcan el sueño: pasear,
leer algo intrascendente, repetir tareas monótonas (preparar la ropa, el material,
etc. del día siguiente). escuchar música a muy bajo volumen, tomar leche tibia,
etc.
c) Alimentación: el régimen alimenticio es importante de cara a la
recuperación de energía para el trabajo mental.
Un buen régimen alimenticio es esencial para poder rendir al máximo y
hemos de procurar que sea rico en vitaminas y minerales, variado y
equilibrado: verduras, tomates y fruta; leche y queso; huevos, hígado, carne y
pescado.
El estudio es un trabajo sedentario que requiere una dieta especial que
permita conservar la salud. En líneas generales, recomendamos'
a. Comer de todo: proteínas, grasas, hidratos de carbono, minerales,
vitaminas, agua, etc.
b. Comer despacio: hacer de la comida un momento de ocio y relax; por
tanto, procure comer sentado, charlando de temas ajenos al trabajo o a la
oposición y masticando bien los alimentos.
c. Evitar comidas pesadas (o mucha cantidad o muy condimentadas):
producen pesadez física y mental y somnolencia. En todo caso, no es lo
mejor estudiar después de comer.
d. Cuando se acercan los exámenes aumentamos las horas de estudio. En
estos momentos de mucho trabajo intelectual y poco descanso hemos de
incluir en nuestra dieta alimentos ricos en fósforo y calcio. El 90% del
calcio se encuentra en el esqueleto; el 10% restante se reparte por el cerebro, músculos, corazón, sangre, etc. Su función es relajante; frena la
excitabilidad del sistema nervioso y muscular y, además, favorece las
conexiones nerviosas. Por tanto, facilitará un sueño tranquilo y una
evocación (recuerdo) rápida.
El 80% del fósforo se encuentra, también, en el esqueleto. El 20%
restante se mezcla con la glucosa y da lugar al ácido láctico, el cual es
energía mental que ilumina la mente. Nos proporciona, por tanto, mayor
energía para el esfuerzo intelectual, lo que redundará en menor fatiga y
mayor rendimiento. El fósforo y el calcio en buena combinación se
encuentran en alimentos naturales: queso, pescado fresco, zanahorias,
manzanas, judías, frutos secos especialmente, almendras', copos de
avena, higos secos, cacao, ostras, etc.